By José Quintero

Flor de Adrenalina EDICIÓN COVID19

Hay flores que cruzan el pantano y no se pudren

Quiso el destino que la tercera edición de Flor de Adrenalina apareciera en vísperas de la pandemia omnipresente y que su presentación fuera cancelada por el inicio de la obligada cuarentena. Cinco meses después, ya con los primeros ejemplares en mano, presento ante ustedes (con esa humildad que me llena de soberbia y me es característica), esta tercer encarnación del libro en coedición con el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP)

El libro tiene muy pocos cambios con respecto a la segunda edición. Salieron tres poemas que podrían considerarse inapropiados para lectores muy jóvenes y fueron debidamente reemplazados por tres ilustropoemas inéditos aptos para todo público. Hubo cambios en la portada, en el diseño gráfico y se añadió un prólogo muy destacable escrito por el director del Instituto. La impresión es más que correcta -y curiosamente- esos cambios menores le dan un look and feel (cálmate, pinche ilustropoeta cruzado con mercadólogo) muy particular al libro: es el mismo pero no es igual. 

En fin. Me siento muy contento con esta publicación que rompe mínimamente con mi ayuno editorial y me da el ánimo suficiente para encarar los siguientes proyectos que maduran poco a poco en la sopa primitiva de mi disco duro.

Aclaración pertinente

Debido a que se trata de una edición a cargo del IMACP, la distribución y el manejo de los libros me son ajenos. Pero, pero, pero, como parte de mi retribución como autor cuento con una décima parte del tiraje, mismo que pondré a la venta a un precio que puede variar con respecto al del resto de la edición. Es más, creo que como el objetivo del IMACP es la divulgación cultural, es posible que su costo final sea bajo subsidio e incluso que los ejemplares sean distribuidos de manera gratuita.

Que quede claro. Los libros que pongo a la venta son parte de mi pago en especie y tienen un precio acorde a criterios dictados por el pequeño capitalista que llevo dentro.. 

Dicho lo cual… 

INFO y VENTAS:

[Flor de adrenalina, edición COVID 19 ] 
128 páginas 
Blanco y negro 
Dimensiones: 128 x 017 cm.
Papel bond blanco de 120 g.
Impresión rústica. Portada en cartulina sulfatada de 300 gramos.
Instituto de Cultura de Puebla, 2019.

VENTA POR CORREO Y ENVÍOS del 6 al 17 de julio o hasta agotar existencias.

Informes y venta:
info.bubachop@gmail.com

By José Quintero

Expo efímera en Puebla

Expo efímera en Puebla

Y cuando digo “exposición efímera” me refiero justamente a eso. Las seis obras con las que participaré en el programa Sábados Culturales de Palacio serán exhibidos desde las las 11 am. hasta las 17 o 18 hrs. en que cierra sus puertas el benemérito inmueble.
He aquí una buena opción por si están en la ciudad de Puebla y no tienen nada mejor qué hacer alrededor del medio día.

Saludos cordiales y ya regreso a mi roca flotante en la zona negativa.
JQ

By José Quintero

La poética de lo prosaico

Inauguro con bombo, platillo y chirimía una nueva sección en este, su humilde pero hospitalario Planeta Buba. En este rincón del universo iré recopilando los nuevos poemas tal como vayan saliendo del horno de mi corazón para que -llegado el momento- formen parte del nuevo poemario en el que trabajo actualmente. Es decir que aparecerán publicados en pixeles antes que en tinta y papel impreso.

Aún es temprano para tomar desiciones editoriales y todo es susceptible de ser modificado, pero al momento del cierre de edición el nombre tentativo para el libro es Piedra Fantasma y constará de 128 páginas en blanco y negro, salvo que -insisto- mis hormonas y mi volátil temperamento determinen una cosa distinta.
Quedan ustedes invitados a pasar a lo barrido y ser testigos del desarrollo de esta nueva criaturita editorial de incierto (¿poético, prosaico?) futuro.

Puedes visitar la página desde este link y a partir de ahora desde el menú del sitio.

JQ
Junio de 2019

By José Quintero

Planeta Buba, el soundtrack de mi vida

Aquellos lectores que ya no se cuecen al primer hervor recordarán una serie de 26 archivos en mp3 que compartí en la sección Buba Sound de la segunda versión de este sitio (anexo documentación para los nostálgicos del ayer, que serán también los nostálgicos del mañana). 

Las 26 curiosas melodías recopiladas a manera de Long Player fueron el resultado de mi encuentro con el Reason y una inconfesable compulsión de clóset por crear música: un lenguaje que -junto con la poesía- se ha entreverado neciamente desde tiempos remotos con mi quehacer como dibujante. Recuerdo -por ejemplo y como dato curioso para mis biografos- que mis primeras dos composiciones fueron escritas en el kíndergarden para ser interpretadas ni más ni menos que por Emmanuel (una melodía triste y lacrimógena) y por Topo Gigio (evidentemente, una canción más alegre y jacarandosa, pensada para su tesitura vocal y su temperamento artístico). En ambos casos podía imaginar a la orquesta y los instrumentos sonar en mi bóveda craneal, arropando mis incipientes lineas melódicas; cosa que pude materializar más allá de mi mente sólo hasta décadas más tarde, merced al entonces impensable software de creación musical.

Haiga sido como haga sido y sea de ello lo que fuere, la versión 2 del planetabuba.net se fue quedando obsoleta y cayó en el olvido junto con aquél puñetero puñado de melodías defectuosas. Del sitio web solo quedó una página que por varios años anunciaba una reconstrucción que nunca culminaba y quien esto escribe se concentraba en la ilustración comercial, dejando de lado cualquier viso de aventuras musiqueras. Pero hete ahí que algún lector anónimo me envió un correo electrónico vertiendo comentarios interesantes (críticos pero cordiales) sobre el desdichado álbum. El comentario mas elogioso que me hizo aquél lector/escucha fue acerca del sentido del conjunto de melodías, haciendo notar que la obra tenía una intención editorial (lo que en términos discográficos se suele conocer como álbum conceptual) y que se trataba de un viaje sonoro. Un paseo que iba de un punto de la geografía emocional a otro distinto; apreciación que coincidía perfectamente con mis impublicadas intenciones.
Conmovido -incluso entusiasmado- busqué y encontré en algún lugar de mi disco duro los mp3’s en comento y volví a escucharlos con cierta pena ajena, pero también con una dosis de afecto, respeto y empatía.     

Desde entonces me di a la tarea de ir afinando y corrigiendo cada uno de los tracks que conformaron aquél curioso proyecto para hacerlo nuevamente del demonio público, cosa que he ido cumpliendo a paso lento y tortuoso, pero inseguro. 

Hoy, que sigo tratando de cerrar ciclos de todo tipo, cierro el concerniente a este proyecto musical en específico: un cúmulo de melodías que me hicieron compañía durante un momento importante de estos, mis días terrenales; el soundtrack de mis años en la Del Valle; de la muerte de mis perras, de mis ánimos rockeros, de mis delirios orquestales y la necesidad de decir con música lo que no puedo expresar verbal o gráficamente.

Espero que este acompañamiento sonoro sea grato a tu espíritu y a tus trompas de Eustaquio.


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By José Quintero

Ecos descalcificados

Calaveras de nadie, la más reciente exposición individual montada en torno al trabajo gráfico de quien esto escribe, se inauguró en septiembre de 2018 y fue clausurada en febrero del año en curso.

El resultado no me dejó ni remotamente satisfecho por la relativa debilidad de la producción gráfica realizada hasta ese momento (los cuadros pintados en acrílico, particularmente) y la falta de imágenes contundentes y -por tanto- dignas de memoria; pero nunca está de más detenerse a contemplarse a través de la propia obra y evaluar el camino andado. En ese sentido la exposición cumplió con su cometido de forma cabal.

Traigo a cuento la finada exposición porque estuve desconectado de este blog por esos días y no hice ni la invitación correspondiente ni su debido registro histórico, cosa que me dispongo a corregir en este post extemporáneo compartiendo algunas fotos además de la ficha curatorial. 


CALAVERAS DE NADIE

Son dos los aspectos con los que la muerte ha fascinado tanto al anciano que fui en mi remota juventud como al adolescente que soy hoy día. Por un lado, su vertiente conceptual: antípoda de la vida, encarnación de la nada, diva de la antimateria. Por el otro -acentuado por el paso y el peso de mis años como dibujante- se encuentra su belleza oscura y brutal como un hecho plenamente estético. Existe una enorme fuerza plástica en ese artefacto barroco que se encuentra plantado dentro de la viva carne de cada uno de nosotros. Traer sembrada a la muerte desde nuestro nacimiento es un hecho morbosamente plástico.

Bella, siniestra, grácil y seductoramente compleja resulta la muerte para el ojo casquivano del artista; quien -a punta de lápiz o cualesquiera otra herramienta de reminiscencias fálicas- pretende desvelar el mas apartado y poroso rincón de la arquitectura ósea de la dama de calcio. 

Así como en los seres vivos más desarrollados la expresión facial -e incluso la sola mirada- son el foco que revela la vida interior; es el rostro descarnado del esqueleto (la calavera propiamente dicha) lo que evidencia la vastedad emocional que, a pesar de su gestualidad imposible, nos pone a filosofar crudamente sobre la existencia humana al tiempo que nos vigila con ese par de pozos vacíos que son sus cuencas oculares. Pozos inertes que, sin embargo, nos miran fijamente desde el fondo de la nada. Y uno sabe que en lo más profundo de esos hoyos hay alguien -o algo- dialogando con nosotros a través de la mirada.

La columna vertebral de esta muestra ilustropictórica (valga la ósea analogía) reposa, pues, sobre la belleza mórbida y exuberante del esqueleto humano. Reflexión gráfica articulada por colores encendidos, trazos violentos, formas orgánicas y situaciones mas o menos dramáticas que tienen a la muerte -en sus varias acepciones simbólicas- como personaje central. 

Calaveras de nadie es, a pesar a lo que sugiere su fúnebre pluralidad, el diálogo personalísimo del autor con su propia calavera y, si me es permitido el exceso retórico, con la muerte sembrada en carne propia.


CALAVERAS DE NADIE

Gráfica ósea de José Quintero
Inauguración: 8 de septiembre de 2018 20:00 Hrs.
MUSA Cultura visual
3 Sur #504, Puebla, México.


By José Quintero

Buba en Once TV

El martes 12 de febrero se transmitirá el capítulo dedicado a mi persona en la serie Moneros, de canal 11. El programa fue meticulosamente producido y devotamente elaborado por los talentosos videoastas de Muchitos Locos y forma parte de una primera temporada de 5 episodios -dedicados a un número similar de destacados artistas- que aspira a ampliar su radio de alcance a 13.

Como ya he comentado en otro momento, dejé de ver televisión desde hace mas de veinte años y guardo una escrupulosa distancia con ese medio (el de la visión a distancia). Diré más: tengo serios problemas con mi auto imagen y mi capacidad de transmitir ideas en el entorno televisivo. Sin embargo, me gustó mucho el episodio dedicado a mi persona y mi obra porque me permite recapitular este momento de mi vida y contemplarme desde una óptica sustancialmente distinta a aquella con la que habitualmente me observo y vigilo, arropado por el invaluable soporte estético/dialéctico de los Loquitos Muchos.  

Resalto que de entre los pocos proyectos audiovisuales que han fijado su atención en mi quehacer gráfico (y el de mi generación), el canal 11 ha sido más que consistente y más que generoso en su seguimiento, haciendo honor a su vena cultural. ¿Cuánto no ha aportado a la cultura popular, su análisis y su registro histórico? pregunto yo, y dejo reposando esta pregunta en el tibio éter.

Quedan emplazados a desconocer y repudiar la oprobiosa intromisión de la execrable derecha mundial en los procesos internos de la hermana república de Venezuela y a ver el programa dedicado a mi persona humana en la serie Moneros de canal 11. 

Abrazo virtual.

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