by José Quintero

Hace algunos meses me alejé de Facebook y Blogspot -tuvo su gracia- con la intención de coadyuvar en la urgente re invención de mi identidad (¡qué quieren! ¡la inocencia de tener 45 años y apellidarme como me apellido!). Tuvo su gracia, pero la reconstrucción de la identidad consiste menos en desandar los propios pasos o intentar borrar las propias huellas que en hacerse responsable del desastre emocional inherente a la falta de higiene egoica. Sigo siendo el mismo a pesar de ese respetable pero desesperado acto de desaparición, así que mientras lo viejo no termine de morir y lo nuevo no termine de nacer seguiré habitando este limbo al que estoy tan habituado.
No sólo sigo vivo, sino que sigo trabajando. Reparando mis sótanos emocionales y alimentando calladamente este rincón ciberespacial. No hay plug in de WordPress que escape a las actualizaciones responsables de este güey master. No hay ilustración o historieta que no haya sido publicada en estas coordenadas cibernéticas antes que en cualquier otra red social (sigo abominándolas, pero he aprendido a ser consistentemente hipócrita: ¡amigos tuiteros, amigos feisbuqueros… os amo con amor entrañable!.
Pero antes de aburrirlos y de perder el hilo de este post, procedo a señalar las actualizaciones que han tenido lugar en las galerías de ilustración, en la sección de audios, en el foquin FAQ y -sobre todo- en cierto sitio de historietas que me ha ayudado a sobrellevar el infausto 2016 que ya se acaba.

Eso era todo. Sólo quería recordarles -y recordarme- que sigo presente en este mundo regido por homo-animales y que -ya ven- Las cosas no han cambiado desde la última vez que los vi.

Se quedan en su casa. Yo me retiro -con el debido permiso de sus buenas mercedes- a psicoanalizar a Dios y a cenar un buen cigarro para alimentar mi cáncer…
y que gire la noria y que ruede la rueda.

JQ – Diciembre de 2016

Quintero
About Quintero

Dibujante autodidacta, domador de historietas, cultor del verso, del ripio y del axioma, artista siempre abismado en las grandes incógnitas del ser humano.

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Desde la última vez que los vi